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Consejos e ideas para dar la vuelta al mundo. Capítulo tercero, ¿Cuánto me va a costar?

Hola a todos de nuevo,

Probablemente la primera estimación financiera que hagáis de vuestro viaje (vamos a considerar 12 meses como referencia) sea una verdadera salvajada… y no os asustéis, pero es que es así, viajar es caro en cualquier circunstancia, por muy baratos que sean los países que visitéis.

Dicho esto, vamos a plantear dos escenarios diferentes, el primero el del backpacker de batalla que visita los países sin gastos extraordinarios más que entradas de museos o monumentos y algún trekking, y en segunda instancia el viajero de presupuesto medio que vigila lo que gasta pero hace actividades asiduamente y se permite caprichos de vez en cuando. En el primer caso es muy complicado rebajar los 1000€ al mes de presupuesto( todo incluido, repercutiendo el coste de los transportes) , así que si pensáis gastar menos de 12.000 € en un año más vale que os preparéis o que dejéis pasar países como Australia, Nueva Zelanda, Singapur, Brasil entre otros… y en general en las playas turísticas lo pasareis mal, Tailandia, Malasia, Bali…. En el segundo caso dependiendo de las actividades y los países la media ronda los 20.000 € para ir sin demasiadas preocupaciones, también vigilad en Australia y Nueva Zelanda, pues ahí estodo mucho más caro en cualquier caso.

Una vez detectéis que tipo de viajero sois, o mejor dicho, os podéis permitir ser, vamos a intentar desglosar los costes.

Lo primero que debéis valorar es la zona, si queréis hacer la vuelta al mundo, plantearos un roundtheworld ticket, ronda los 3000 € y te da muchas posibilidades, aunque eso sí, debéis tener el viaje planificado de antemano. Si sólo queréis ver Asia, o Asia y Oceanía, o solo latino América, con vigilar las ofertas ya os sale mucho más barato. No me quiero explayar mucho en este tema pues escribiré un post dedicado íntegramente al transporte.

Para el alojamiento, las famosas guesthouses o lodges son la opción más asequible, además de que forma parte del viaje para conocer otros viajeros y son buenos sitios para saber lo qué hacer en cada lugar. Sus precios en Asia por ejemplo rondan entre 5 y 15 € por habitación dependiendo del país y suelen ser correctas, si sois aprensivos con la limpieza contad entre 10 y 15€,. En Latino América subid a 15-25 € por habitación o plantearos dormir en albergue, una opción mucho más barata. En Perú y Bolivia, siguen con precios muy bajos, como en Asia. Las estimaciones se basan en compartir habitación, si viajáis solos el precio se multiplica casi por dos, pues la habitación es la misma.  En países como Australia o Nueva Zelanda os tocará dormir en albergues o alquilar una furgoneta con cama, eso ya lo explicaremos en otro post.

Para el tema de comida la opción más económica es la denominada street food, y es que en casi todos los países de Asia y latino América tenéis chiringuitos dónde por entre 1 y 3 € podéis saciar el apetito. Si lo hacéis a diario con toda probabilidad tengáis algún problema intestinal, pero si no os queda otra consolaos con que sin comer no os quedareis. Si vais de restaurante ya sube en líneas generales a unos 3-5 € por persona y comida, comiendo lo normal en restaurantes locales.

Mercado de Pnohm Pehm, Camboya

Mercado de Pnohm Pehm, Camboya

Respecto a las actividades y el ocio, es como siempre muy relativo. Lo caro no es la entrada al Taj Mahal, o ver un museo, lo caro es hacer cosas. Actividades como buceo, rafting, kayak, escalada, puenting, trekking( este es el más barato aunque sigue siendo caro según donde) constituyen el grueso del presupuesto. Tal vez digáis, no me gusta bucear, pero las tortugas gigantes o los tiburones no se ven en otro sitio más que debajo del agua, es probable que tengáis ganas o que digáis eso de… si no o hago aquí ya no lo haré… Un ejemplo, avistamiento de ballenas en Puerto Madryn, Argentina,  60 US$ por persona. Ahí lo dejo. En mi caso cuento con unos 20 € por día y persona para actividades, en las que incluyo el ocio como una buena comida o un capricho en forma de buen hotel con sábanas blancas…

Buceo en Koh Tao, Tailandia

Buceo en Koh Tao, Tailandia

Intentaremos explicar más detalladamente cada una de estas partidas, pero como resumen del post tenemos lo siguiente:

Presupuesto aproximado Viajero Budget:

Vuelos: 3.000 €

Dormir: 6€ *365 días = 2.190 €

Comer: 10€ *365 = 3650 €

Actividades ,ocio y otros( visados, transportes, etc)… = 3.000 €

Total : 11.890  € aproximados

Presupuesto aproximado Viajero medio:

Vuelos: 3.000 €

Dormir: 10€ *365 días = 3.650 €

Comer: 15€ *365 = 5.475€

Actividades ,ocio y otros( visados, transportes, etc)… = 8.000 €

Total : 20.125  € aproximados

Tenéis mucha información sobre esto en los siguientes blogs:

www.melargodeviaje.com

www.trajinandoporelmundo.wordpress.com

Veréis que los presupuestos andan por los números que he comentado, espero que os haya gustado el post y seguiremos informando como siempre. Si tenéis cualquier duda o apreciación enviado vuestros comentarios a info@friktrip.com.

Un abrazo a todos,

El equipo de Friktrip

Australia: un país de peligros

 

Australia no es solamente un país de playas blancas con unas barreras de coral alucinantes. Precisamente, no es un país para estar tranquilo, el motivo: su fauna. No soy un experto de los animales pero esta isla de las antípodas es altamente conocido por la peligrosidad de su fauna. El ejemplo más claro es que en Australia puedes toparte con 8 de las 10 serpientes más peligrosas del mundo. La más mortal es la Taipan, pero tampoco quieras cruzarte con la víbora Marrón o la víbora Tigre.

En la misma familia de animales venenosos no se debe olvidar a las arañas. Entre ellas destacan la “Funnel Web”, la “Red Back” y la “White Tail”. Se encuentran en todos lados, tanto en las ciudades como en la pura naturaleza. En los jardines y las casas de Sidney se ven muy a menudo.

La última especie mortal a destacar, sin mandíbula, son las Medusas. La Box Jellyfish o avispa de mar tiene 60 tentáculos de 3 metros de largo cada uno y suficiente veneno para matar a 60 personas. El veneno actúa rápidamente sobre el sistema nervioso, y después se produce una parada cardiorespiratoria. La “Irukandji” mide tan solo un centímetro y es casi imposible detectarla a simple vista. Si te pica, los síntomas son progresivos y la muerte puede demorarse hasta 24 horas.

Con dientes afilados y con ganas de morder encontramos los Cocodrilos. Aunque están bastante controlados, se debe tener especial cuidado en el norte de Australia donde los puedes encontrar de agua dulce y de agua salada.

Por último, el más conocido y más temido: el tiburón. Los hay en todas las costas pero sorprendentemente mata menos humanos que el resto de criaturas mencionadas anteriormente. En realidad es el más inofensivo por la gran cantidad de comida que encuentra en el océano.

Arañas de grandes dimensiones, serpientes asesinas, cocodrilos gigantes, tiburones agresivos y medusas mortales. La fauna australiana agrupa una enorme variedad de animales mortales o altamente peligrosos para las personas pero hay otro tipo de peligros que pueden ocasionarte más de un dolor de cabeza como por ejemplo, el clima.

Sufrido en primera persona, el sol como tal, es una amenaza presente y con la que no se puede jugar. En Australia el sol es realmente fuerte debido a que hay un agujero en la capa de ozono que se posa justamente sobre las antípodas. Por ello es el país, a nivel mundial, que presenta los índices más elevados de cáncer de piel.

El otro día fui un rato a Bondi Beach, una de las playas más famosas de Sidney donde se puede practicar surf o jugar a vóley entre muchas otras cosas. El termómetro de la playa marcaba tan solo 21 grados y tampoco notaba en exceso que hiciese calor.  Al cabo de dos horas me ardía la piel. Estaba rojo como un tomate y notaba todo mi cuerpo encendido.

En España 21 grados, no es ni frio ni calor, pero en este país de canguros el sol ataca enseguida. Jamás pensé en ponerme crema solar pero es del todo necesario si no quieres acabar en el hospital con quemaduras de segundo y hasta tercer grado.

También se debe tener en cuenta el día a día ya que si vas andando por la calle sin protección, sucede lo mismo, en muy poco tiempo te quemas. Lo malo de Australia es que tampoco notas el calor en la piel tal y como sucede en España, por lo que tampoco tienes una noción real de si te estás quemando o no. Por este motivo, hay que tener especial cuidado con el sol así que ya sabes, si quieres exponerte a los rayos solares debes hacerlo con mucha protección solar, y evitar las horas del mediodía, donde el sol lanza sus rayos con mayor potencia.

Otra de las amenazas más comunes para los europeos al llegar a Australia es el sentido de sus calles y avenidas. Aquí, al igual que en Inglaterra, los coches circulan en el sentido opuesto al nuestro (España). Es muy común cruzar las calles sin respetar los semáforos, así que es importante mirar hacia los dos lados antes de hacerlo, de decidirse a cruzar. Más de un peatón de nacionalidad europea ha sido atropellado por pensar que estaba en su casa.

Lo mismo sucede cuando se conduce. Las personas vivimos de costumbres pero al llegar a Australia es necesario borrar algunas y aprender de nuevas.

Saludos a todos

Relatos de gente viajera, El Ladakh, el pequeño Tíbet, por David Valdés

?Hola a todos,

DE MANALI A LEH, DE MANALI A LEH, LADAKH, INDIA

LADAKH, INDIA

Este es el primer post de la serie “gente viajera”, consistente en relatos de viajes de personas que disfrutan viajando a su aire y nos cuentan sus aventuras. Si quereis participar no tenéis mas que enviar vuestro relato a info@friktrip.com.

En esta ocasión, volvemos a la India para hablar del Ladakh de la mano de David Valdés, viajero incansable conocedor de lugares insólitos como Buthan,Birmania y por supuesto el Ladakh entre muchos otros. Conocí a David una tarde lluviosa en Goa, y desde el primer momento quedé fascinado por su facilidad para hacerte soñar despierto, puedo decir que conocí el Tíbet gracias a él. Sus relatos han sido merecedores de diversos premios y aquí os presentamos el primero de ellos:

EL PEQUEÑO TÍBET

Me dirigía a Leh, la capital del reino de Ladakh, conocido como “Little Tibet”. Ladakh está situado al norte de la India entre el Karakorum y el Himalaya. Oficialmente es un distrito del estado indio de Jammu & Kashmir. Desde que los ingleses abandonaron su imperio en 1947, con la partición entre la India, Pakistán Occidental y Pakistán Oriental (actualmente Bangla-Desh), este estado ha sido fuente de constante conflicto. La India y Pakistán no han dejado de luchar por Cachemira, librando dos guerras, y hace unos pocos meses la amenaza nuclear llegó a niveles de máxima tensión. Clinton denominó a Cachemira como el lugar más peligroso de la Tierra. Afortunadamente para el viajero Ladakh parece  lejos del conflicto, ya que es en Srinagar y la frontera indo- pakistaní donde se suceden los ataques. Sin duda, es un reino que merece la pena visitar y donde la sensación de riesgo no existe.

Su población mayoritaria es budista, de rasgos tibetanos, muy diferentes al resto de la India. Ojos rasgados, pieles curtidas y castigadas por la dureza del sol y del invierno. Seres humanos adaptados a la altitud como en ningún lugar del mundo. En definitiva ha sido el hombre el encargado de poner una frontera política y convertirlos en indios, pero son tan tibetanos como los ciudadanos de Lhasa. Incluso hoy en día, desde la ocupación china de Tíbet y su “culturización”, es el lugar más idóneo para conocer las costumbres tibetanas, junto con Daramsala, donde reside exiliado el Dalai Lama desde que huyó de Lhasa. Por eso, Ladakh es conocido como el Pequeño Tíbet.

Tras aterrizar en Leh, un cartel enorme informaba en el aeropuerto a los viajeros de cómo prevenir el mal de altura. La capital del reino se encuentra a una altitud de 3.500 metros, y algún pequeño síntoma de atontamiento  se percibe al bajar del avión, aunque personalmente lo relacioné con el  shock producido por las maravillosas vistas que acababa de contemplar desde el avión sobrevolando el Himalaya en un día soleado. Antes de llegar a Ladakh, ya había recibido una satisfacción inolvidable.

A la salida del aeropuerto, elegí un hotel recomendado por montañeros. Tras elegir habitación y concertar un precio, Yaseen, el dueño del hotel me invitó a una taza de té en el jardín. Allí se encontraban montañeros revisando sus equipos de trekking y descansando de largos días de marcha. Yaseen me recomendó que descansara en mi primer día y que bebiera mucha agua, pero mis ansias de conocer Leh no podían esperar más allá de una taza de té. Sin embargo la conversación con Yaseen me atrapó en aquel jardín durante horas. Yaseen procedía de Srinagar, y una mala experiencia le cambió la vida. Fue secuestrado por un grupo terrorista durante dos semanas. El todavía no sabe si fue por error o por ser cuñado de un rico comerciante con el que apenas tenía relación. Al final se ganó el afecto de los guardianes y le soltaron. Aquel mismo día decidió abandonar su ciudad. Había visto su vida en peligro, había perdido amistades y familiares en un conflicto que como el mismo explicaba hay al menos tres bandos.  La India que jamás cederá a perder Cachemira. La postura de Pakistán, que apoyándose en la mayoría musulmana (con más del noventa por ciento), pretende anexionarse el estado. Y la postura del pueblo cachemir que desea formar un estado independiente. Tantos años de conflicto habían creado tanto odio por los tres bandos, que todos ellos cometían barbaridades, en una sucesión de venganzas y ajustes de cuentas. Además, Yaseen había visto amigos suyos enrolarse en grupos revolucionarios  solo como un medio de vida. Harto de todo eso abandonó su ciudad, y  construyó un hotel de doce habitaciones en Leh.

Tras la charla se abrió a ser mi consejero en mi viaje por Ladakh. Le sorprendió que mi interés no fuera el de travesías, cimas y  rutas de trekking. Siempre me han fascinado las historias de montañeros con sus mitos y leyendas, pero personalmente mi satisfacción es mayor en un poblado remoto que en lo alto de una cima solitaria. Mi curiosidad por las gentes del Himalaya siempre me ha fascinado, observando como viven ante las duras condiciones que les imponen la nieve, el frío y  el viento, con las carencias de un país muy pobre donde no llega siempre la corriente eléctrica, y sin embargo, poder ver a los más pequeños corretear por el monte con sus simpáticas sonrisas.

Tras planificar mis futuras visitas, me fui a conocer Leh. Al ponerse el sol, la temperatura descendió bruscamente, y la vida en la ciudad se paró de forma inmediata, con lo que me vi obligado a regresar al hotel. La luz se cortó y Yaseen repartió velas y linternas. Le dije que me retiraba a tomar una ducha caliente y sonrió. Me informó que a las nueve de la noche, su hermano encendía una caldera con madera que calentaba un depósito de agua con el que todos los viajeros podrían ducharse. En un baño de madera, me encontraba a la luz de dos velas, duchándome “ a la leña “, y observando por la ventana las cumbres nevadas del Himalaya iluminadas por la luz de la Luna. Aquello no era lujo asiático, pero la sensación de aquel momento ha sido de las más reconfortantes de mi vida.

Al día siguiente al abrir la puerta de mi habitación, medio metro de nieve invadía el jardín. Mis planes quedaban para más adelante. El Himalaya es caprichoso con agendas demasiado estrictas. Me dedique a conocer la ciudad, con su palacio, sus monasterios, la mezquita, su mercado…

Los paseos por Leh, eran todo un ejemplo de tolerancia. Mientras por los altavoces de la mezquita, se oían las llamadas a la oración, en las calles los budistas rezaban con sus rosarios en las manos. A escasos metros de la mezquita, un monasterio  preparaba a jóvenes monjes con sus cabezas afeitadas, y sus túnicas de color granate.

Los días siguientes, el tiempo mejoró y comencé a visitar los bellos monasterios y poblados que salpican el reino de Ladakh. Bordeando el río Indo, por las carreteras más altas del mundo, se alzaban majestuosos los monasterios de Hemis, Thikse, Shey…, lugares por cierto donde una leyenda dice que Jesús los visitó. Las preguntas al respecto que hacía a los monjes sobre tal leyenda, parecían incomodarles de tal modo, que decidí no insistir.  Yaseen me había recomendado un monasterio que para él era especial. Por supuesto, era el más alejado de Leh, pero confié en Yaseen, y dedique una jornada entera en acercarme a Lamayuru.

El monasterio de Lamayuru se salía de lo normal. Situado en la carretera que une Leh con Srinagar, donde se superan los 4.000 metros, en un estado de abandono, aparece un pequeño pueblecito con un monasterio antiguo enclavado en un lugar maravilloso. Protegido por altas montañas nevadas, y con un valle profundo a sus pies, es uno de los lugares más bellos que se pueden visitar.

Apenas se oía jugar a unos chiquillos con unas cabras. Entré en el monasterio, y un lama viejo con gafas gruesas me saludó en un perfecto inglés. Su aspecto era serio, pero amable. Me enseño el interior, con su altar, sus pinturas, sus utensilios para el culto y el lugar donde vivía.  Aquel hombre me preguntó por la situación del mundo. Era un hombre culto, había viajado por Europa y Asia, y se mostraba preocupado por la situación actual. Entonces me pidió que le acompañara, que me quería enseñar algo. Le seguí hacia un gran balcón, donde un enorme valle se abría a la vista, y enfrente una inmensa montaña se levantaba majestuosa.  La vista impresionaba. El silencio era absoluto.

Tardé varios minutos en comprender que lo que aquel lama quiso enseñarme, era sencillamente eso, el silencio. El silencio absoluto. Permaneció callado durante largos minutos. Entonces me explicó su teoría. Para aquel lama, el ser humano entraba en conflicto por no escucharse en su interior. Decía que cuando dos hombres discutían, la clave no estaba en quién tenía razón, sino en el que vencía al otro, ya fuera con la palabra o con la fuerza. Y explicaba que pasaba lo mismo con los países que iniciaban guerras por vencer al enemigo, al margen de valores como la justicia. Con el silencio absoluto, cada hombre se enfrenta a su conciencia, y reflexionando,  puede ver la solución al problema desde un punto de vista más objetivo, donde el ego no tenga tanta importancia y donde podamos vernos como parte de la humanidad. Para aquel hombre, el ser humano estaba perdido en medio de un mundo donde solo los valores superficiales merecían la pena. Un mundo que podríamos mejorar entre todos con unas dosis de silencio absoluto, de silencio interior.

El sol desapareció, y la bajada de temperatura me hizo volver a la realidad. Me había quedado solo reflexionando sobre sus palabras. Me marchaba de aquel mágico lugar, con una conversación con aquel interesante hombre que nunca olvidaría. Le busque para agradecerle su amabilidad, pero luego entendí, que se había despedido a su manera. En silencio.

David Valdés